El sentido del humor en los niños

¿Hay un humor bueno y malo (el que se basa en bromas pesadas, en reírse de los demás? ¿Cómo pueden poner los padres límites a sus hijos para que no lleguen a ese humor que puede ser cruel?

 La moral es una cosa que hay que trabajar desde pequeños. Debemos de enseñar a los niños a distinguir, entre lo que está bien y lo que está mal. Con el humor nos pasa lo mismo. Hay que enseñar a los niños a reírse, a desdramatizar, a ver las cosas buenas y graciosas de las situaciones, eso nos hace ver el problema desde la distancia, relativizarlo y nos ayuda a coger fuerza para solventarlo. Pero todo esto no implica en ningún momento reírse de los demás, tratar a otros niños con crueldad, o reírse de sus defectos. Enseñemos a los niños desde pequeños a reírse con los demás, no de los demás, y extingamos desde el principio, cualquier broma dirigida hacia la humillación de otro niño o niña. Disfrutar haciendo sufrir a los demás no está dentro de fomentar el sentido del humor de los niños, ni es un hábito deseable, y es por tanto misión de los padres cortarlo si llega a suceder.

Participación en el Congreso Innovación Educativa, Dislexia, TDA y Adopciones

Hoy y mañana Mª Jesús Álava, Ángel Peralbo y yo tendremos la oportunidad de participar en el este primer congreso de Innovación Educativa que se celebra en Madrid y que esperamos sea un éxito de participación, os adjunto el programa y el enlace a la página web (en la imagen que abre el post) , para podáis consultar toda la información:

Problemas de conducta (X): Errores a evitar por parte de los padres y educadores

Estos son tres errores básicos que debemos evitar a la hora de educar a un niño:

  • Podemos negociar  las  normas a seguir, pero  nunca debemos dejar que sean ellos los que marquen los límites. Hay que mantenerse firmes y seguros con respecto a las mismas. No podemos desesperarnos y transmitir nuestra inseguridad.
  • No hay que ceder para evitar males mayores pensando que esto pasará con el tiempo, porque así lo único que conseguimos es que el adolescente cada vez tenga menos autocontrol. Hay que decir que no, y cuando hagan lo prohibido, ellos deben saber las consecuencias.
  • Los chicos pueden sentir miedo por tenerlo todo demasiado fácil. Debemos dejarles que desarrollen sus propias estrategias, que resuelvan sus problemas y conflictos. Pero siempre debemos estar ahí, en un segundo plano, para  valorar su forma de relacionarse con  el mundo, y encauzarles en todo momento para que  sean  tolerantes, para que sepan escuchar, compartir, aprender, observar, y desarrollar el sentido común. En la consulta muchos adolescentes nos han confesado  que  “es un fastidio que los padres intenten resolverte todo porque no nos dejan desarrollarnos”.

Problemas de conducta (IX): Pautas educativas para modificar la conducta de los niños. Reglas de oro a seguir

Cuanto más pequeño es el niño, más fácil será modificar su conducta, pero eso no implica que tengamos que tirar la toalla con niños más mayores o con adolescentes. Siguiendo unas pautas claras siempre se puede mejorar la situación.

 Reglas de oro a seguir:

  • No olvidemos que los niños aprenden por modelo, los padres somos sus modelos a imitar, por eso hay que mostrarse seguros, con confianza sobre lo que estamos haciendo o diciendo; de esta forma les trasmitiremos seguridad y credibilidad.
  • Potenciar sus habilidades y mitigar sus defectos. No centrarse solo en los éxitos y fracasos escolares, pues éstos serán una parte de sus vidas, pero no lo único importante.
  • Los padres seguirán la misma línea no contradiciéndose uno al otro y mucho menos delante del adolescente. Ello solo empeorará las cosas.
  • En casos de rabieta o estallido, no es el momento de dialogar con ellos, el lenguaje verbal no sirve de nada; en esas situaciones nos mostraremos firmes y seguros con los gestos.

Problemas de conducta (VIII) ¿Cómo deben de actuar los padres respecto a la educación de sus hijos?

¿Es cierto que la forma actual de educar, más permisiva, está convirtiendo a muchos niños en “pequeños tiranos” que piden y piden hasta obtener lo que quieren y siempre se salen con la suya?

El problema es que este tipo de educación no ayuda a los niños a interiorizar las normas, los límites, a aprender el sentido del esfuerzo, asumir sus responsabilidades, a formar individuos más seguros y más autónomos; y todo esto va a ser necesario en la vida.

Los padres son siempre los responsables de la educación de los hijos, y esto es algo que no se puede delegar. Los profesores, u otros familiares podrán ayudar en ese proceso, pero nunca podremos delegar la responsabilidad en ellos. La responsabilidad de la educación de los hijos es siempre de los padres.

Muchas veces las largas jornadas laborales hace que muchos padres se sientan culpables por pasar poco tiempo con sus hijos,  e intenten compensar esto dándoles todo lo que piden, sin darse cuenta que les hacen un flaco favor, pues los niños además de valorar más las cosas cuando se las ganan, necesitan aprender el sentido del esfuerzo y de la responsabilidad. Y necesitan aprender a tolerar la frustración. Educando en  las normas, en los límites, conseguiremos que los hijos sean más autónomos, más seguros, y sobre todo más felices.

Problemas de conducta (VII): Pautas a seguir con los niños desobedientes

Os voy a poner este extracto del libro de María Jesús Álavael No también ayuda a crecer”, que creo que resume perfectamente como actuar en estos casos.

Recomendaciones con los niños desobedientes

  1. Poner unas normas claras, que sepan qué ocurre cuando desobedecen. Ej. Las cosas las diremos sólo una vez y sino haces caso las consecuencias serán “éstas” (según sea el caso y la edad le llevarán a su cuarto para que recapacite, no le prestarán atención…)
  2. Actuar inmediatamente sino obedece; no entréis en pelea. (En el caso anterior apagar la tele y llevarle a su cuarto a hacer los deberes).
  3. No caer en sus provocaciones. No contestar a sus quejas, directamente hacer lo que os habíais propuesto.
  4. No intentar razonar con él cuando desobedece; es inútil, sólo intenta “liarnos y ganar tiempo”.
  5. Ser más perseverantes que ellos.
  6. Animarles cuando actúan bien, reconocer su esfuerzo y
  7. Prestarles atención cuando obedezcan y tengan buena actitud.

Problemas de conducta (VI)

¿Por qué algunos niños son más desobedientes que otros: por la educación de sus padres, por su propio carácter, por la situación familiar…?

Todas las variables influyen, hay hermanos que pese a tener los mismos padres son muy diferentes y actúan de forma muy diferente. Si bien es verdad que la mayor parte de esta conducta se explica por la conducta de los padres. Cuando los padres son blandos y permisivos, o pierden los nervios con facilidad chillando o gritando a los hijos cuando se portan mal; a éstos les cuesta más asumir las normas y los límites.

¿En qué situaciones, lugares o con qué personas son más frecuentes las conductas desobedientes? 

Hay muchas diferencias individuales, pero es verdad que los niños son muy observadores y saben que cuando tienen público y están fuera de casa, o con adultos más permisivos, se ponen más resistentes y más pesados, pues saben que es fácil que ante la presión social, y la “vergüenza” los padres cedan antes y se puedan salir con su objetivo.

Problemas de conducta (V): niños desobedientes

¿Cómo reconocemos a un niño desobediente?

Sin lugar a dudas son fáciles de reconocer, niños que les cuesta seguir las normas establecidas por lo padres, u otras figuras de autoridad, como profesores, abuelos, tíos… que no hacen caso, o que incluso se “burlan” o cuestionan la autoridad.

¿Todos los niños pueden serlo en alguna etapa de su desarrollo? ¿Por qué? ¿A qué edad es más frecuente esta actitud?

Evolutivamente hablando en torno a los dos años los niños pasan por una fase de autoafirmación personal, en la que parece que su respuesta favorita es “no”, quieren probar al adulto y quieren  verse como “seres independientes que tienen una voluntad propia”.

Problemas de conducta (IV): cuando los niños protestan ¿qué actitud adoptar?

¿Cuáles son las principales quejas de los niños protestones: la comida, los deberes, el ir a la cama…?

Cuando un niño es protestón entra en una dinámica de protestar ante todo, por levantarse, por la comida, el desayuno, la cena, la ducha, los deberes… ante estos niños debemos de trabajar desde la “extinción”, tener muy claro que nuestro objetivo siempre será cortar sus quejas. No intentar razonar con ellos para convencerles de lo que vamos a hacer, eso lo haremos ante algo puntual, no cuando la protesta se ha convertido en parte de la rutina diaria.

¿Qué actitud deben tener los padres ante las quejas continuas: evitar ceder al chantaje, castigarle, ignorarle…?

En esos casos debemos de ser muy claros y contundentes, avisarles de que cuando están protestando no queremos estar con ellos y que no les vamos a hacer caso, pues con la queja están haciendo una llamada de atención, que en absoluto queremos reforzar.

Problemas de conducta (III)

¿Cuáles son otras causas de que el niño pegue a otros, a sus padres, a sus hermanos…? ¿Cómo pueden los padre atajar este comportamiento?

Dependerá mucho del niño y de la situación, pero es verdad que cuando son más pequeños, en ocasiones no han aprendido aún una conducta alternativa. Por eso los padres deben de mostrársela, por ejemplo, “no pegar y pedir el juguete que querías”… otras veces la frustración que les genera no tener lo que quieren, o que su hermano y un amiguito no le hagan caso, puede hacer que ese niño pegue; en ese caso, de nuevo la intervención de los padres será crucial, pues han de mostrarle que así no va a conseguir su objetivo, sino todo lo contario, y enseñarle la forma correcta de hacerlo.

Cuando un niño pega a sus padres, estos tienen que cortarle de inmediato, pues está probando quién es el que tiene la autoridad, “quién es el que manda”, y tiene que ver que los padres son firmes, son en todo momento la fuente de referencia y seguridad, y que no lo permiten. Para eso hay que mostrar una comunicación verbal muy contundente, mucha seriedad, pero no irritación o enfado, que es lo que muchas veces va buscando el niño, y es lo que menos le conviene, pues necesita ver a su padre firme y fuerte y en todo momento seguro de sus actuaciones.