Campamentos para niños: 6 ideas para elegir el campamento de verano perfecto para tus hijos. Colaboración con la revista Telva

Foto: Tomás de la Fuente

Foto: Tomás de la Fuente

Practicar la escalada, diseñar un videojuego, ensayar coreografías o meterse en la piel de un arqueólogo, son algunas de las propuestas que ofrecen los mejores campamentos de verano, sin olvidar las excursiones, el deporte o los idiomas. Te contamos lo que llevan dentro sus programas y cómo elegir el más adecuado para tu hijo.

Noches de verano con guitarra y hoguera, gymkanas, excursiones en modo explorador…
Estas son algunas de las imágenes más típicas asociadas a las acampadas estivales. Pero el concepto ha evolucionado mucho y los programas adoptan distintas modalidades e incorporan actividades,  muchas de ellas rompedoras. La amplia oferta y sus distintas versiones  -urbanos, talleres, camp day
– ofrece una buena solución al dilema de ¿qué hacemos con los niños? al que se enfrentan muchos padres.

Además está demostrado que vivir esta experiencia tiene muchos beneficios para los niños:Aprenden a relacionarse con otros de distintas edades, a desarrollar su autonomía, convivir y respetar a los demás“, explica la psicóloga Silvia Álava, directora del Área Infantil del Centro de Psicología Álava Reyes y autora del libro Queremos hijos felices. Pero, ¿sabes cómo elegir el mejor campamento para tus hijos?

1. ¿A partir de qué edad puedo enviarle a un campamento?

Para la psicóloga, depende del tipo de campamento: “Si es urbano, con horarios parecidos al colegio, pueden ir desde muy pequeños (muchos los admiten a partir de 3 años). En cambio, si se trata de dormir fuera de casa, el momento adecuado dependerá del nivel de madurez y autonomía… en general, a partir de los 8 años no supone ningún problema“.

Para salir fuera de España y reforzar un idioma, la psicóloga aconseja esperar un poco más: “Es mejor que sea algo mayor, más independiente y dependerá del dominio del idioma que tenga. Es en torno a los 12 años cuando sería más adecuado“. Otro factor a tener en cuenta es la duración: “quince días sería lo idóneo“.

2. ¿Se niega a ir de campamento?

Aunque muchas veces les apetece, se trata de una experiencia nueva en la que subyace un miedo a lo desconocido que sienten incluso los más echados para adelante. “Es importante que entrenen durante el curso asistiendo, por ejemplo, a una granja escuela (dormirán fuera de casa) que le proporciona seguridad y confianza“, señala la experta.

Si el niño se niega en redondo, la psicóloga Laura García Agustín, directora del centro Clavesalud, se muestra rotunda: “Nunca hay que obligarle“. En su opinión, lo mejor es ofrecerle toda la información posible (fotos, videos) y enseñarle distintas opciones para que elija: “debe verlo como un premio, nunca como un castigo“.

3. A cada niño, su campamento. ¿Cómo elegirlo?

Ambas expertas coinciden en que la clave para que resulte una experiencia positiva es adecuarlo a cada tipo de niño. Aquí te damos algunas pistas orientativas:

Muy tímidos o con dificultades para relacionarse. No elijas los multiaventura, con actividades que exigen  arrojo y determinación. Si tiene una afición definida (música, informática) puede sentirse muy a gusto en un campamento temático, para compartir experiencias con otros niños, lo que le ayudará a abrirse. También son beneficiosos los deportivos: “Especialmente los de deportes en equipo“.

Ir de campamento con hermanos, además de un gran plan, favorece la logística familiar.

Muy pequeños. Conviene que empiecen con talleres y campamentos urbanos.

Muy activos. La monotonía puede convertirles en el terror de los monitores y compañeros. Necesitan mucho deporte y pocas clases.

Para aprender un idioma. Según Silvia Álava, es mejor que el niño sea algo mayor y, también, que no se estrene con un campamento de este tipo, sino que antes haya ido a otros más lúdicos.

Niños con hermanos.Aunque puede ser una buena solución para la logística familiar, es más recomendable que los hermanos que tienen edades similares vayan a campamentos diferentes, elegidos en función de los gustos y necesidades de cada uno“, dice Silvia Álava.

4. Con todas las garantías: buscar en orden

La competencia sobre los campamentos y actividades de tiempo libre para jóvenes pertenece a las direcciones generales o institutos de la juventud de las diferentes Comunidades Autónomas. En estos organismos se pueden consultar las empresas que organizan este tipo de actividades.

Especialmente útiles son los buscadores específicos, en los que están incluidos la mayoría de los campamentos (tanto en España como en el extranjero) clasificados según temática, duración, segmento de edad, localización, precio
Entre los más completos y actualizados están: todocampamentos.com, buscocampamentos.com, solocampamentos.com, campamentos-infantiles.com, juntines.com.

Para informarse sobre las últimas novedades: campamentosverano2015.com.

Algunas de las empresas más veteranas son Intercamp (www. intercamp.org), EF (www.ef.com.es), Natu Aventura (www.natuaventura.com), Aula Joven (www.aulajoven.com) y Enfocamp (www. enfocamp.es).

5. Plazos, precios

Reservas e inscripción. Suele realizarse a través de sus páginas web (los precios y los programas actualizados están disponibles en el primer trimestre del año). Una vez gestionada la reserva, los responsables envían la información a los padres para que la formalicen mediante el pago de un porcentaje del precio total (generalmente el 50 por ciento). Muchos ofrecen la posibilidad de fraccionar el pago y algunos tienen precios especiales para veteranos, hermanos y familias numerosas.

Conocer el campamento. Haz todas las preguntas necesarias para saber cómo son las instalaciones, la infraestructura para el programa de actividades, la formación de los monitores y el tipo de atención médica. Se organizan jornadas de puertas abiertas y reuniones en las que se ofrece toda la información práctica.

El precio. Varía mucho según el tipo de campamento, la ubicación y la duración. De forma orientativa, el precio de 15 días va de los 600 a los 1.000 euros.

Documentación, equipaje. Muy importante: debe llevar una fotocopia de la tarjeta de la Seguridad Social o de su seguro privado. En cuanto a la ropa, todos ofrecen recomendaciones pero la premisa es que sea cómoda y ligera y marcada, ya que el campamento no se hace responsable de pérdidas o deterioros.

6. Su vida en el campamento de verano

Casi todos son mixtos, y los niños duermen separados por sexos y edades. Las habitaciones se les asignan al llegar, momento en el que también los niños conocen a su monitor. La ratio suele ser de un monitor por cada 8-10 niños.

Todos tienen normas de convivencia que deben cumplirse como el trato con los demás, hacer su cama, realizar el encargo asignado, etc…

Los responsables de los campamentos son muy insistentes al advertir a los padres (sobre todo a los primerizos) que no van a poder hablar con sus hijos todos los días y a todas horas. Lo habitual es que se facilite el teléfono de la centralita o de los monitores y se establezca un horario de llamadas.

Algunos están adoptando la modalidad 2.0, con actualizaciones continuas en las redes sociales (Facebook, Twitter, Instagram y Google +), lo que ofrece a los padres la posibilidad de seguir a tiempo real las actividades de sus hijos. Los que organiza Tatanka Camp, por ejemplo, disponen también de un taller de radio y un blog diario dirigido a los padres.

El uso del móvil por parte de los niños suele estar restringido.

Todos disponen de enfermería y tienen un centro de salud cercano. Además, las empresas organizadoras deben contratar un Seguro de Accidentes y otro de Responsabilidad Civil.

Los menús son equilibrados y adaptados a los gustos de los más jóvenes. Algunos tienen la opción de buffet. Si el niño necesita alimentación especial (alergia, intolerancia, celiaquía) hay que advertirlo antes del inicio del campamento. En el caso de niños alérgicos, los padres deben presentar un informe médico en el que se detallen los factores que desencadenan la alergia, las reacciones que puede presentar y el tratamiento a seguir. Así mismo, si el niño tiene que tomar medicación, los padres deben adjuntar, de la forma más clara posible, las pautas (dosis, horas…).

FUENTE: Revista Telva

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