¿Cómo inculcar a los niños buenos hábitos de alimentación? En Estetic.es

La psicóloga infantil Silvia Álava, en su libro “Queremos hijos felices. Lo que nunca nos enseñaron”, da las pautas para inculcar buenos hábitos a los hijos sin desesperarse.

Niños y comida

“La adquisición correcta de unos hábitos positivos ayuda tanto al niño como a los padres, y es algo que se debe hacer desde bien pequeños”, asegura la psicóloga infantil Silvia Álava en su libro “Queremos hijos felices. Lo que nunca nos enseñaron”.

En este sentido, enseñar a los niños unos correctos hábitos de alimentación e higiene favorecerá su desarrollo y autonomía, ya que “no hay que esperar a que crezcan para que aprendan a controlar sus necesidades fisiológicas básicas o comer solos”.

En cuanto a los hábitos en la comida, Álava explica que “aprender a comer correctamente en la mesa es mucho más fácil de lo que creemos si lo hacemos bien desde pequeños. Los niños pueden aprender a comer solos desde el primer año de vida, acostumbrándose al manejo de la cuchara y el tenedor.”

Algunas claves para que esto se pueda desarrollar con más facilidad son introducir los alimentos desde pequeños; no disfrazar las comidas; según va creciendo el niño, ir triturando cada vez menos los alimentos; no cambiar nunca la comida, para que el niño sepa que no hay otra opción; normalizar la ingesta de frutas y verduras; y no obligarle a comer cantidades exageradas.

Además, es muy importante que el bebé sea consciente de que hay un momento dedicado en exclusiva a la comida.

FUENTE: www.estetic.es

Claves para permanecer jóvenes durante más tiempo. Colaboración para la revista Yo Dona de el diario El Mundo

logo YodonaOs adjunto el artículo de la sección de Belleza publicado en la revista Yo Dona por Marta Sotillo y Cristina Martín Frutos el sábado 14 en el que participo:

Jóvenes aunque sobradamente preparados. El eslogan que estaba en boca de todos en los años 90, a raíz de un anuncio que pretendía representar a toda una generación, podría trasladarse hoy, en el territorio de la estética, a esas mujeres de menos de 35 años que se preocupan por el envejecimiento de su piel antes casi incluso de que este haya comenzado a hacer mella en su aspecto. No esperan a que el daño esté hecho.

Con la cosmética y los tratamientos que tienen a su disposición, las nuevas técnicas y los protocolos que cada vez dan mejores resultados, parece que se preparan para ser jóvenes durante más tiempo, a través de cuidados específicos y medidas preventivas. Conocen las soluciones gracias a los medios de comunicación, o a sus madres, y no dudan en hacer uso de ellas.

Con cifras en la mano, la doctora Isabel Aldanondo, dermatóloga en la clínica de Pedro Jaén, confirma una tendencia al alza. “España es el primer país en intervenciones estéticas en menores de 21 años, y más del 40% del total se las realizan mujeres que acaban de cumplir los 20. Y en EEUU, por ejemplo, el 34% del bótox que se inyecta y de los peelings que se llevan a cabo se los hacen menores de 35”.

En el último informe de la Secpre (Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética) sobre el estado de la cirugía en nuestro país en 2013 también se resalta que casi el 50% de las intervenciones que requieren quirófano se realizan entre los 30 y los 44 años. “No hay duda; es cierto que vienen a la consulta mujeres cada vez más jóvenes. Piden lo que llamamos intervenciones pre-envejecimiento, que ralentizan la manera de envejecer, la hacen más pausada”, aclara Aldanondo.

El porqué de esta creciente preocupación se encuentra en factores psicológicos de percepción personal, pero también en el entorno, la cultura y la sociedad. La psicóloga Silvia Álava, del Gabinete Álava Reyes (Madrid, tel. 902 99 84 57), culpa a la corriente de “llevar una vida sana y equilibrada en todos los aspectos. La influencia de los medios de comunicación, las series, las redes sociales y, por supuesto, la familia (las hijas reproducen los hábitos que ven en las madres), conducen a que queramos sacar lo mejor de nuestro aspecto”. Sigue leyendo

Vídeo de la jornada Coaching en Fibra: Una buena alimentación, deporte y ser feliz: tres claves para sentirse como nuevo por dentro y por fuera

Os adjunto el vídeo resumen de la jornada Coaching en Fibra (pincha en la foto para a la noticia del diario ABC con el vídeo):

Coaching en fibra All Bran

Sabemos que incluir fibra en nuestra dieta es imprescindible. Es algo que casi todo el mundo conoce. Pero hay mucho más. En su afán de promover un estilo de vida saludable, All Bran®, marca líder en el segmento de la fibra en España, ha celebrado la “I Jornada de Coaching en Fibra”. En ella, expertos han expuesto los tres pilares fundamentales para cuidar la salud digestiva, aliada imprescindible del bienestar general, que no son otros que una buena alimentación, hacer deporte y ser feliz. Para tener una buena salud digestiva el Doctor Enrique Rey Díaz-Rubio, experto de la Fundación Española del Aparato Digestivo, recomienda tomar fibra como la de salvado de trigo que es una de las más eficaces y sobre la que dice que: “no sólo ayuda a la regularidad del sistema digestivo, sino que aporta nutrientes esenciales”. Una buena salud digestiva nos ayuda a conseguir una buena salud emocional. Por ello la jornada ha contado también con un Taller de la Emociones impartido por la psicóloga Silvia Álava. Como ha explicado durante la clase, “el cerebro tiene implicaciones emocionales en el estómago, de la misma forma que una mala alimentación terminará influyendo en nuestro rendimiento”. Por ello, remarca que: “es muy importante controlar las emociones para tener una buena salud digestiva ayudando a alcanzar un mayor bienestar general”. Y tan importante como cuidarnos por dentro es hacerlo por fuera. Por ello la cantante Soraya Arnelas se ha encargado de la parte con más ritmo de esta jornada. Soraya ha señalado la importancia de practicar deporte de manera habitual: “hacer ejercicio a diario nos ayuda a tener una mejor salud, a estar menos hinchadas, a sentirnos mejor con nuestros cuerpo, y en definitiva, a sentirnos como nuevos, por dentro y por fuera”. Pero antes de terminar, la cantante ha demostrado que también sabe moverse a ritmo de “Zumbran”, un baile y unos movimientos para ayudar a mover nuestro estómago y todo nuestro cuerpo.

FUENTE: diario ABC

¿Cómo conseguir que tu hijo coma bien? colaboración con la revista Yo Dona de El Mundo

¿Cómo conseguir que tu hijo coma bien

Os adjunto la última colaboración realizada con Beatriz Almansa para la revista Yo Dona de el diario El Mundo

“Hay niños que son más comilones, otros más inapetentes… y determinados alimentos pueden no gustarles, pero cuando un niño se porta mal en todas las comidas, o recurre al chantaje y a los lloros, lo más habitual es que esté llamando la atención de los padres”. La psicóloga Silvia Álava, coautora de Cuentos para comer sin cuentos (Ed. La Esfera de los Libros), explica así el calvario al que muchos padres se enfrentan cuando llega la hora de la comida. ¿Cómo acabar con las peleas en la mesa con nuestros hijos? Repasamos con la experta claves para conseguir que los más pequeños coman bien y de todo.

Establecer unas reglas

Lo primero que tenemos que hacer es que el niño sepa qué se espera de él en la comida. Una instrucción del tipo “pórtate bien” es demasiado ambigua. Silvia Álava recomienda realizar un listado con las reglas que tendremos sobre la mesa:

  • Se come todo lo que está en el plato. “Hay padres que sirven mucha comida a sus hijos y luego negocian cuánto se van a comer. El niño no tiene que entrar en este juego, sino que hay que servirle una cantidad adecuada y razonable, y eso es lo que se tendrá que comer. Si quiere más se puede repetir”.
  • No se hacen tonterías en la mesa: “Tienen que saber qué cosas están permitidas y cuáles no, y entender que estar comiendo o cenando con los mayores implica tener un comportamiento correcto, y que si no lo tienen no se les va a hacer caso”.

No caer en sus chantajes

Los niños saben que es un momento propicio para ser el centro de atención, y a veces juegan con eso. Pero, en lugar de caer en su juego, la psicóloga recomienda “no utilizar el castigo como estrategia, pues verá que aunque sea de forma negativa, sigue acaparando la atención; sino utilizar la extinción”, demostrándole que si no come o hace tonterías en la mesa, se le dejará de prestar atención, mientras que si que come o se comportas de forma correcta si se le hará caso”.

Dejarles participar en la cocina

“Que los niños participen a la hora de elaborar las comidas puede ser además de un momento agradable y divertido para pasar en la familia, una buena fórmula para que prueben nuevos alimentos, entiendan la importancia de llevar una alimentación sana y equilibrada, aprendan a colaborar y ayudar en casa”, explica Silvia Álava.

Eliminar distracciones como juegos o la televisión

A diferencia de lo que muchos padres piensan, entretenerles con la televisión o con un juego mientras intentamos que coman no es lo más acertado. Eliminando la televisión y otros elementos distractores favorecemos la comunicación durante la comida facilitando mantener una conversación en la mesa que, apunta Álava, es la forma propicia de conseguir los siguientes objetivos:

  • “Que tarden menos en comer. Muchas veces los niños se quedan ‘abducidos’ delante del televisor y, tener la televisión encendida es una forma de premiar la lentitud, pues cuanto más tarde en comer, más rato de tele verá. Es recomendable además establecer un tiempo tope para la comida”.
  • “Que se centren en la comida, no solo en ingerir los alimentos, sino en conseguir buenos hábitos alimentarios, además de un comportamiento correcto en la mesa”.
  • “Darle importancia a la comunicación familiar. No podemos olvidar la parte social de la comida. Es bueno realizar al menos una comida en familia y aprovechar ese momento para charlar y que cada miembro pueda contar su día”.

A comer se aprende en casa

Enseñarles a comer bien y de todo es responsabilidad de los padres, no del colegio. Pensar en el comedor del colegio como la solución para un niño que come mal o utilizarlo como una amenaza ante una mala conducta es un error que cometen muchos padres, según explica Álava por varios motivos:

  • “Cuando el adulto amenaza con algo, tiene que cumplirlo, sino pierde toda la credibilidad”.
  • “No sabemos si en un futuro será necesario que el niño se quede en el comedor, porque por el horario de los padres no le permita comer a casa, no haya un adulto que le pueda traer y llevar, etc, y entonces lo podría vivir como un castigo, cuando no es así”.
  • “La educación no se puede delegar, será siempre tarea de los padres. Y son los padres quienes tienen que enseñar al niño a comer sano y a comportarse en la mesa”.

Que cunda el ejemplo

Al igual que en otros aspectos de la vida, el niño aprende de lo que ve hacer a los adultos y, sobre todo, a los padres. Y por este motivo, debe cundir el ejemplo en casa, ya que “con los niños no funciona el ‘tú tienes que comer de todo, pero yo como soy adulto no lo hago’. Los primeros que tienen que llevar una correcta alimentación y sentar las bases de una dieta sana y saludable serán los padres”, explica la experta. Los padres no pueden esperar que les descubran en el colegio la necesidad de una dieta sana y equilibrada, es un proceso de aprendizaje que hay que comenzar en casa, donde deben probar de todo. Según Álava, “si los alimentos sanos se incluyen desde pequeños, y se les explica que hay que merendar un bocadillo y fruta, no un bollo, los niños lo entenderán. Pero será fundamental la labor que hagan los padres, además de explicarles los beneficios de la comida sana, deben de controlar la ingesta de bollos y otros alimentos poco saludables”.

Fuente: elmundo.es/yodona

Foto: Shutterstock

 

Así se quita el ansia por comer. Vía diario ABC

Fotolia_41686782_Subscription_Monthly_M_xoptimizadax--644x362¿Te has preguntado por qué te sientes mal cuando comes mucho y, sin embargo, vuelves a caer en la tentación?

No son pocas las series de televisión que muestran desde a un grupo de adolescentes a mujeres ya maduritas intentando resolver algún problema sentadas frente a una gran tarta de cholocate o un suculento helado. Esta escena en cuestión da a entender que ingiriendo estos dulces se logra alejar la amargura del tema que tanto preocupa o, al menos, si no se soluciona, la comida aporta ese momento placentero que compensa la angustia del problema.

Cuando esta fórmula —intentar apaciguar un contratiempo con la comida— se repite en el tiempo, es cuando aparece el verdadero problema. La persona come, y cada vez de manera más compulsiva, no porque tenga hambre, sino por aliviar sus emociones. Tras ello, entra un sentimiento de culpabilidad y vergüenza por sentir que no se es capaz de controlarse y, sobre todo, porque lo que se ingiere no suelen ser alimentos bajos en calorías, más bien todo lo contrario: chocolate, bollos, natillas, helados, chuches… La báscula y el espejo se convierten en sus peores enemigos porque no esconden los excesos cometidos.

Este comportamiento afecta no solo al estado físico o psicológico de la persona, también a sus relaciones sociales (querrá salir menos), a su familia (mal humor, apatía, tristeza), su trabajo (falta de concentración…).

Más mujeres que hombres

Según los especialistas en el tratamiento de la ansiedad por comer, este mal afecta más a mujeres que a hombres. Las mujeres sienten cada vez más presión por ser perfectas y mucho más cuando son madres de familia y deben ocuparse de su trabajo, la casa, los niños, el resto de la familia… tareas nada fáciles de compatibilizar. «El día tiene 24 horas y hay que aprender que muchas tareas de las que realizan no son totalmente imprescindibles, y menos para la supervivencia de uno mismo y de los demás. Hay que saber ser realistas y planificar hasta dónde podemos llegar», apunta Antonio Cano, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS).

Aunque en menor medida, en los hombre también se produce este deseo de asalto a la nevera, sobre todo después de una jornada estresante de trabajo o de problemas familiares, aunque las causas pueden ser muy diversas.

El estrés excesivo cambia el comportamiento hacia acciones menos saludables porque al tener menos tiempo no descansamos, no realizamos ejercicio físico, ni siquiera se encuentra un rato para ir al médico cuando nos sentimos mal, lo que lleva a desarrollar adicciones al tabaco, al alcohol, al juego o a la comida, entre otras posibilidades.

«La comida se convierte en un ansiolótico —apunta Cristina Wood, psicóloga especialista en ansiedad y estrés del Centro de Tratamiento de la Ansiedad y el Estrés, Cetaes—. El problema es que cuando el tema les desborda y engordan y se percatan aún más de su problema, estas personas acuden al médico de cabecera quien les manda al endocrino, pero no se trabaja sobre sus emociones y pensamientos. Acudir a la comida para sentirse mejor es un comportamiento aprendido y, del mismo modo, se puede desaprender».

¿Se puede evitar comer de forma complusiva?

«Sí, —asegura con rotundidad el presidente de SEAS—. Es un problema que se puede solucionar. No es un proceso difícil. Eso sí, requiere el compromiso de acudir a un especialista en Psicología, seguir sus indicaciones y realizar las tareas que mande para hacer en casa. El papel activo de la persona que come por ansiedad es la clave».

Según Cristina Wood, para ayudar a estas personas, los especialistas siguen una serie de pautas:

—En primer lugar, deben identificar las emociones y lograr que los pacientes expresen lo que uno siente para conocer su punto de partida.

—Después hay que comprender esas emociones (saber porqué uno está triste, nervioso, agobiado…). De esta forma, se puede proceder con mayor facilidad a saber gestionarlas y actuar sobre ellas. «Existen técnicas cognitivo-conductual que comienzan por ofrecer al paciente educación —añade el presidente de SEAS—. El paciente debe tener en todo momento un papel activo. No basta con tomar pastillas porque las pastillas no ayudan por sí solas a cambiar los hábitos de conducta y, al dejarlas, el problema podrá volver. Lo importante es atajar el problema desde su inicio y analizar las causas que llevan a una persona a actuar así».

—Para ello, el especialista le ofrece las herramientas que debe manejar para reparar la situación y normalizar su vida. Es la fase de resolución de problemas, autocontrol, manejar la insatisfacción corporal, manejar la vergüenza.

«No hay que olvidar —explica Cristina Wood— que las personas que sufren por la comida, se enfrentan, al menos, tres veces cada día a su problema: cuando se sientan a una mesa en el desayuno, comida y cena. Su martirio puede ser constante. Lo importante es que sus metas sean las de aproximación al problema y saber cómo evitarlo. De esta forma sentirán alivio, ganarán confianza, cambiarán la forma de verse, darán a su cuerpo lo que necesita, comenzarán a adelgazar y a quererse a ellos mismos. Su alegría y satisfacción crecerán».

Esta psicóloga de Cetaes apunta que cada paciente tiene su punto de partida, pero «en tres meses, una hora a la semana, de trabajo conjunto una persona puede sentirse infinitamente mejor».

Decálogo de recomendaciones

1. En la obesidad intervienen factores genéticos, metabólicos, psicológicos y sociales. No es solo una cuestión de voluntad. No te juzgues por ello, toma conciencia de tu problema y afróntalo.

2. Sigue el plan nutricional recomendado por tu médico. Las dietas restrictivas continuadas tienen efecto rebote. Plantéate objetivos exigentes en poco tiempo no es eficaz.

3. Muévete. Realiza algún ejercicio físico que te agrade con regularidad y lleva una vida diaria activa.

4. Puedes aprender a regular el estrés y tus emociones, ya sean positivas o negativas. Consigue diferenciarlas de la comida. Algunas emociones como la ansiedad, la tristeza o laira, si son intensas pueden llevarte a una sobreingesta descontrolada en poco tiempo (atracones) o a comer constantemente.

5. Estar centrado o preocuparse demasiado por la comida y por tu silutea genera conflictos con tu imagen corporal y falta de confianza. Ocúpate en vez de preocuparte. genera nuevos hábitos saludables de alimentación, que puedas mantenersiempre, en lugar de seguir dietas para adelgazar que solo puedas mantener durante algún tiempo.

6. Intentar repetidamente disminuir el peso sin éxito puede hacerte pensar que no lo conseguirá y podría afectarte y sentir que no tienes control en otros ámbitos de la vida.

7. Aprende a gestionar tus objetivos. es fundamental cambiar la dieta y aprender a consolidar los cambios conseguidos. haz un seguimiento con los expertos en el tema.

8. Acepta que tu problema tiene solución, sé sincero contigo mismo en lugar de engañarte. Si resuelves tus problemas emocionales y aprendes a tener fuerza de voluntad lo conseguirás.

9. El apoyo de tu familia y amigos es importante, expresa y comparte tus dificultades y pídeles ayuda.

10. El médico, el psicólogo y el especialista en nutrición son los profesionales fundamentales para el tratamiento de la ansiedad.

FUENTE: Diario ABC

Los trucos para que los más peques coman fruta y verdura. Colaboración con teinteresa.es

Fruta niñosOs adjunto en esta ocasión la colaboración realizada con Silvia Pozo para teinteresa.es

  • Los efectos de pesar más de la cuenta no son solo fisiológicos y médicos sinto que también pueden aparecer problemas psicológicos.
  • No vale que los niños digan que no les gusta y le cambiemos el plato. Deben aprender que lo que tienen en la mesa, se lo deben comer.

Los niños no suelen querer comer nunca frutas y verduras. Son los alimentos que más se les atragantan a los peques y muchas veces llega a ser desesperante para los padres. Pero no hay que abandonar. La paciencia ante todo es fundamental con los niños ya que para ellos son su modelo a seguir.

La directora del área Infantil del centro de Psicología Álava ReyesSilvia Álava Sordo, explica que los hábitos saludables hay que inculcarlo en los hijos desde bien pequeños. “Los padres son los que al final están todos los días con ellos y los que influyen directamente en su conducta porque son el modelo a seguir de los niños. Copian el modelado de sus figuras de referencia”, detalla la psicóloga.

El sobrepeso y la obesidad infantil en una de las mayores preocupaciones en el mundo del siglo XXI. Nada menos que casi uno de cada dos menores en España tiene sobrepeso u obesidad, según datos del estudio Aladino, elaborado por la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan).

Álava recuerda que los efectos de pesar más de la cuenta no son solo fisiológicos y médicos sinto que también pueden aparecer problemas psicológicos. “Los niños cuando se ven más gorditos, o se ven que hacen peor un deporte, o no los eligen para jugar o incluso les insultan, puede afectar a su seguridad y su autoestima”, señala la experta. 

Hay trucos para que los peques coman mejor y la directora del área infantil del centro de Psicología Álava Reyes no da alguno de ellos.

– Paciencia. Esta es una virtud que deben desarrollar todos los padres a las horas de las comidas. “No vale que los niños digan que no les gusta y le cambiemos el plato. Deben aprender que lo que tienen en la mesa, se lo deben comer”.

– Animarles y premiarles cuando comen bien. Álava destaca que “muchas veces cuando comen bien todo y a la primera no se presta mucha atención a lo que han hecho y en cambio cuando no comen o está remolón, que pone cara de asco, los padres están encima haciendo malabares para que el niño coma.

Lo que hay que hacer es darle la vuelta a la situación. Los padres tienen que estar contentos y animarle, e incluso premiarle si comen bien algo que no le gusta o come a tiempo y sin protestar mucho”.

– Ponerles menos cantidad cuando se sabe que es un alimento que no les gusta demasiado y combinarlo con comidas que sí les gusten.

– Predicar con el ejemplo. “Los niños se fijan en los padres porque son su modelo a seguir y si ellos comen verdura y fruta, es muy probable que los niños también quieran hacerlo”. Si escuchan decir “uy que rico” o “estaba deseando comer espinacas”, seguro que los más peques también querrán comerlo.

– Presentar los platos de forma divertida. Echar la imaginación a volar cuando se presenta el plato de verduras o fruta a un niño puede atraerlo. Por ejemplo, hacer un bosque con el brócoli o una cara con las piezas de frutas.

Si os interesa el tema o necesitáis ayuda con vuestros hijos, también podeis consultar el libro Cuentos para comer sin cuentos, que publicamos en el Centro de Psicología Álava Reyes y donde de una forma muy divertida para los niños encontraréis pautas pedagógicas y actividades que se plantean para el trabajo conjunto de padres e hijos y que os ayudarán a conseguir:

  • Que los hábitos matutinos se adquieran adecuadamente y a la hora del desayuno se respire en casa cierta armonía.
  • Que los niños comprendan la importancia del acto de comer y lo hagan con gusto.
  • Que aprendan a respetar la comida y entiendan el valor nutritivo de aquello que por lo general no les gusta, como las verduras y las frutas.
  • Que tengan un comportamiento correcto en la mesa, tanto en casa como en el colegio.
  • Que sepan por qué deben lavarse las manos antes e incorporen dicha conducta.
  • Que poco a poco, aplicando sistematicidad en las tareas que se les encomiendan, vayan creando unos hábitos saludables.

La tortuga Missi, el conejo blanco Nico y los amigos Edu y Pedro, entre otros muchos, serán los encargados de hacer más feliz la hora de comer.

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