Y si no le castigo, ¿qué hago? Colaboración con infosalus.com

Castigo infantilPara muchos padres hay una delgada línea entre no castigar y ser permisivo, aunque las diferencias puedan no ser tan claras los psicólogos infantiles parecen coincidir en que lo fundamental es que los niños entiendan que existen consecuencias positivas o negativas ante su conducta.

Según explica a Infosalus Silvia Álava, psicóloga infantil y autora de ‘Queremos hijos felices. Lo que nunca nos enseñaron de 0 a 6 años’ (JdeJ Editores, 2014), lo más adecuado es cambiar con refuerzo positivo el concepto de castigo, que en la mayoría de los casos supone quitar al niño algo que tiene y quiere y enseñarle una vía efectiva para conseguir atención extra.

(c) 2015 Europa Press. Está expresamente prohibida la redistribución y la redifusión de este contenido sin su previo y expreso consentimiento.

Anuncios

El castigo: ¿funciona? Revista Sapos y Princesas

Logo_Sapos_y_PrincesasOs adjunto el enlace que aparece en la revista Sapos y Princesas sobre la presentación de mañana del libro Queremos Hijos Felices, y haciendo referencia concreta al capítulo dsobre el castigo:

El día 20 de noviembre, Silvia Álava Sordo presentará su nuevo libro, Queremos hijos felices. Lo que nunca nos enseñaron (de 0 a 6 años) publicado por JdeJ Editores, con motivo del Día Internacional del Niño. Lourdes Maldonado, presentadora de informativos de Antena 3 TV, dirigirá el acto que contará con la presencia de la Alcaldesa de Madrid, Ana Botella; la presidenta de la Asociación Nuevo Futuro, Josefina Sánchez Errazuriz y la directora del Centro de Psicología Álava Reyes y autora del prólogo, María Jesús Álava Reyes.

Silvia-Alava-QueremosHijos Felices

En el libro, se recoge en orden cronológico las situaciones a las que se enfrentan los padres hasta los seis años. Además, hace hincapié en educar en valores tan importantes como la humildad, el compromiso, la gratitud, la honestidad o el esfuerzo. A continuación os dejamos parte del capítulo 28 referente al castigo, seleccionado especialmente por la autora para los lectores de Sapos y Princesas.

EL CASTIGO: ¿FUNCIONA?

El castigo no es un recurso imprescindible en la educación infantil. De hecho, la psicología nos ha demostrado que el castigo es efectivo en pocos casos.

El objetivo de la educación es consolidar las conductas positivas en los niños y suprimir las conductas negativas, y eso se consigue mucho mejor mediante el refuerzo y la extinción.

Ya hemos hablado del refuerzo a lo largo del libro. No obstante, recordaremos que consideramos refuerzo a cualquier consecuencia positiva que sigue a la conducta del niño, y que el mayor refuerzo para ellos es la atención de sus padres.

  • Se trata de aprender a reforzarles cuando estén realizando las conductas que queremos instaurar, es decir, estar con ellos, hacerles caso, prestarles atención, estimular y premiar al niño mientras se porta bien.
  • Y dejar de prestarles atención cuando están realizando las conductas disruptivas que queremos que desaparezcan. Esto es lo que se llama extinción.

Pero en la vida cotidiana esto no siempre ocurre así, y en muchos casos los niños obtienen más atención cuando se están portando mal, dado que sus padres se paran a regañarles y a castigarles, que cuando lo hacen correctamente, puesto que, como mucho, se les dice: «Muy bien, hijo».

El castigo es efectivo en pocos casos, y para que lo sea, tiene que situarse lo más cercano posible al hecho en cuestión, y por un periodo de tiempo corto; es lo que se llama acción «contingente» a la conducta que quisiéramos castigar. Por ejemplo, de nada sirve castigar a un niño a no ver la televisión el fin de semana si se ha peleado con su hermano el jueves, porque cuando llegue el momento de la aplicación del castigo, primero, no se acordará del motivo y, segundo, perderemos la posibilidad de premiar las conductas apropiadas en ese intervalo del jueves al sábado.

Muchos padres abusan del castigo, confundiendo castigo con buena educación y con ello consiguen que la situación empeore cada vez más.

Dentro de los errores más comunes que encontramos, están:

  • Castigar al niño por periodos largos de tiempo; de ese modo, el niño sentirá que no le damos la oportunidad de portarse bien, y como ya está castigado, ¡para qué esforzarse en el comportamiento correcto!
  • Castigarle con todo lo que le gusta, sin televisión, sin tabletas, sin ordenador, sin salir al parque; de esta forma, cuando se porte bien, ¿con qué lo reforzaremos?
  • Acumular el castigo durante varios días. Cada día hay que darle la opción de conseguir el objetivo, y animarlo a que lo haga.
  • Castigos desproporcionados.

Seguir leyendo el artículo de Sapos y Princesas